Tengo la “mala costumbre” de ponerme constantemente en la piel de los demás, preocuparme por el bienestar de los otros, intentar comprender el por qué de un comportamiento para disculparlo o anteponer las necesidades ajenas a las mías.
Esto es así hasta tal punto que, en ocasiones, he llegado a olvidarme de mí, de conectar conmigo misma, de escucharme, de entender qué es lo que quiero, qué necesito…
En definitiva, de ponerme por unos instantes en mi propia piel.
Y es que, cuando te habitúas a esta conducta, dejar de mirar tanto por los otros y empezar a mirar de vez en cuando por uno mismo da cierta sensación de vértigo.
La piel, en continuo proceso de transformación, queda marcada como nosotros por el contacto, los acontecimientos y la consecuencia del paso del tiempo.
Confiere autenticidad y revela tu propia identidad.
Es tan estrecha la conexión entre nuestra mente y la piel que todo aquello que nos afecta por dentro también se refleja en ella por fuera.
Expresa lo más íntimo de cada uno y se convierte en espejo del alma.
Con su singular capacidad sensorial, sus particulares percepciones e inagotables reacciones ante un sinfín de estímulos, hace posible una experiencia vital excepcional.
Transmite nuestras vivencias, lo que somos y lo que ansiamos ser, a la vez que expone nuestra fragilidad.
Integra anillos exclusivos que poseen una esencia particular, en ocasiones similares, pero nunca iguales.
Los matices de sus betas, creados al trabajar empleando una técnica tradicional japonesa llamada Mitsuro, consiguen extraordinarias texturas fluidas y de apariencia orgánica.
Estos anillos salen a la venta en ediciones muy limitadas.
Sin reproducciones ni bajo pedidos especiales.
Cada uno en una única talla.
Sus precios también varían en función de las particularidades de cada pieza como puede ser el metal con el que están hechos, su acabado, tamaño, forma y la inclusión o no de piedras…
Cuando alguien encuentre su piel y adquiera un anillo de la colección, éste se reemplazará por otro totalmente nuevo y diferente, pero nunca habrá más de siete piezas simultáneamente a la venta.